EL CUENTO DEL DUQUE Y LOS PELOTAZOS





Érase una vez, en el Reino del Sol, un joven muchacho que soñaba con ser un gran deportista del balonmano. Un chico tímido y reservado, para quién el destino tenía preparadas varias sorpresas agradable...
El tesón le llevó a uno de los mejores equipos del Reino, y a la selección del mismo. Jugador aplicado y serio, aunque sin ser el más determinante, si fué uno de los importantes. El cariño de sus compañeros hacia él le definían como un buen tipo.
Un buen día, sus ojos se iluminaron más de lo normal, su corazón palpito tan fuerte que le cortó la respiración. La belleza de la joven le acababa de deslumbrar. En ese momento supo que sería la mujer de su vida...
Y así fué como conoció a la que sería su esposa, aunque en ese momento, solo era un deseo. La hija del monarca también quedó prendada de ese rubio, musculoso y corpulento.
La princesa se había enamorado nada más divisarle por la cancha. Y así se lo haría saber a sus padres. Enseguida se pusieron manos a al obra, para saber quien era ese truhán que le había robado el corazón a su niña. Un buen hombre, de buena familia, honrada y trabajadora. Un chico con sólidos valores, introvertido y discreto. 
Al poco tiempo, el monarca anunciaba desde el balcón de palacio:
- Me llena de odgullo y satifación, poder anunciar el próximo enlace de la princesa con este bonachón !! 


Y así ocurrió. Se casaron enamorados ante el pueblo que lo celebró por todo lo alto, con viandas y caldos de la tierra.
Pronto se decidieron a tener familia. Cuatro fué el número escogido.
Y fueron felices y comieron perdices...


Y colorín colorado, este cuento......... no ha acabado !!


Claro, vaya cuento más deslavado. Sin reina mala ni bruja, hechizos y conjuros.


Aunque en un principio, la felicidad era parte de la familia, que crecía y se inundaba de alegría con los cuatro retoños. 
Se conoce que lo de comer perdices todos los días, pues aburría un poco. Y claro está, el mantener a cuatro criaturas sólo con la asignación del Rey, el trabajo de ella y el no se qué de él, era poco.
Sediento de aventuras y adrenalina, se aventuró en turbios negocios que su cargo y posición le facilitaron. Toda la vida dando pelotazos que no podía vivir sin ellos. No fueron pocos los que le tentaron a aprovecharse de ello, y al final, tanto ir el cántaro a al fuente, ya conocemos este cuento. 
El lado oscuro acechaba, disfrazado de amigo. Intentando seducirle con regalos y muestras de afecto. 
Y de pronto un día, cuando se quiso dar cuenta ya estaba poseído por esa fuerza maligna, que le empujaba hacia el abismo del pozo de la avaricia. Ese pozo que nunca se saciaba. Seguramente se lo habrían advertido pero la fuerza maligna no tiene piedad, se apodera de lo que conquista con la misma facilidad que lo destruye y abandona cuando no lo necesita.


Lo que parecía un cuento de hadas se ha transformado en una historia para no dormir...







4 comentarios:

  1. ¿Dónde he escuchado este cuento? ¿Dónde?...
    Es muy `parecido´ a más de un caso de la vida real ("real" de "realeza" y de "realidad"), a más de una historia que, como dices, no deja dormir.
    ¡En verdad Mariano que con estos relatos, no sabe un@ si reir ó llorar!
    Un abrazo
    Laura Marco (@MissComentarios)

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    1. Gracias Laura. Cierto es que no se si es un cuento de hadas o una historia para no dormir !!1
      Un saludo

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  2. A mi me parece que ese cuento esta mal contado,era jugador pero cuando conocio a la princesa cambio por bonachon a trepa,el oir los programas del corazon que le gustan a mi señora valen para algo.
    Si en este pais todos los trepas devolviesen el dinero robado con su patrimonio y carcel para todo cristo otro gallo cantaria.
    Una duda a que este no va a la carcel???? Al tiempo
    Un abrazo

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  3. Jajajajjajaja Al final el principe azul acaba transformandose en la bruja!! Buenisimo!! jajajaja
    Tenemos una familia real llena de bonachones y campechanos, pero vaya como se las gastan...

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