PACTOS CON EL DIABLO

Ha llegado la hora de confeccionar los gobiernos locales y autonómicos. Intercambios de puestos o continuidad, en función de los resultados.
Las cábalas serán las de siempre, aunque esta vez el resultado pueda ser distinto.
Esta sociedad está pidiendo cambios, como se ha podido apreciar con el 15m y las posteriores acampadas.
Uno de esos cambios, yo diría que el más demandado, es precisamente que el pueblo tenga más peso dentro del sistema. Que nos hagan caso, aunque sea poco.
Ahora, tras las elecciones, las urnas han hablado y la pelota está en el tejado de los profesionales en la materia, los políticos.
Es hora de ver si han escuchado la llamada o simplemente la han oído, para hacer oídos sordos a las reivindicaciones.
Es hora de pactos, de acuerdos puntuales o desencuentros habituales. 
Lo ideal sería que la lista más votada fuese la que gobernase, pero sabemos que no será lo más habitual. Sabemos que pesa más el ser la llave de gobierno que ser el poseedor del mayor número de apoyos, de votos. El que tenga el poder de decantar la báscula hacia un partido u otro, independientemente del color o del programa políticos.
Los que no han vencido, que han conseguido menos votos, deberían ser consecuentes con el resultado y con los deseos de sus conciudadanos, y respetar la lista más votada. Aunque lo ideal sería una segunda vuelta, pero este es otro debate.


Aquí en Torrelavega, feudo socialista de siempre, cuenca industrial de la región, el partido popular ha dado un vuelco a la tradición. El avance de los populares, tan inesperado como extraordinario, le ha servido para superar con creces a sus rivales. Las nuevas generaciones, menos partidistas y más ambidiestros han cambiado de acera su intención de voto. 
Los torrelaveguenses han demandado un cambio de rumbo en la dirección de la ciudad, y me gustaría que los políticos locales lo tuviesen en cuenta. Me gustaría que buscasen los puntos que tienen en común, y a partir de estos, fraguar un acuerdo, para luego buscar consenso en los que difieren, que seguro no serán tantos. 


La responsabilidad política debería basarse en el deseo de los ciudadanos. Y si realmente están ahí para trabajar por y para el pueblo, esta es una magnífica oportunidad para demostrarlo.
Pienso y deseo que si anteponen la voluntad popular (del pueblo) a las ansias y cuotas de poder, solucionarían rápidamente sus diferencias.


Creo pues, que el PP y el PRC deben intentar cuanto menos llegar a un acuerdo de gobierno aquí independientemente de como queden a nivel regional, de los demás acuerdos en otros pueblos y ciudades, ya que las voluntades no serían las mismas.
Tenemos la obligación de darle una oportunidad a la democracia, para que nos demuestre que sí es posible que se escuche al electorado.

2 comentarios:

  1. Prometer hasta meter y una vez metido se olvida de lo prometido. En este país por "tocar pelo" ...

    Un abrazo

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  2. @Javier
    Hola Javier.De momento han comentado que no les dejarán que gobiernen en minoría pero a mi juicio es una total falta de responsabilidad.
    Gracias por la visita y por el comentario.
    un saludo

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