QUE SIGA LA LUCHA

Ya pasó todo. La sociedad ha hablado, bien o mal en función de cada cual. Las urnas han recogido la voluntad soberana del pueblo, con unos resultados más sorpresivos los que cabía esperar. 
Esa voluntad es la que debemos respetar todos, los ganadores, los vencidos y los acampados.


A día de hoy, ha quedado para la historia la movilización de parte de la sociedad, con bastante apoyo en un principio, contra el sistema democrático. Más como un hito que como un éxito (aclarando conceptos, Mercedes).
Y digo esto porque al hablar las urnas, hay que aceptar el resultado siempre y cuando sea limpio. Los acampados se debían haber retirado en la noche de las elecciones, con un mensaje claro : VOLVEREMOS CUANDO SEA  NECESARIO. Y queda patente que no sería un farol, todo lo contrario. Una retirada a tiempo, bien vale una victoria. 
La gente ya se está quejando, tanto los comerciantes de la plaza del sol, como en otras ciudades, y ciudadanos que quieren que les devuelvan las plazas para que jueguen sus hijos. 


Yo quisiera hacer un balance de esta situación, siempre desde mi óptica.
Lo que comenzó como una manifestación popular acabó como una concentración de gente con muchas quejas y pocas alternativas y respuestas a las mismas.
Muchos eslóganes, pero ninguno con soluciones. En un principio, al ser una concentración para protestar por el sistema, está bien, pero con tanta asamblea para organizar el "poblado", se han olvidado de las reivindicaciones.
A través de este blog he dado mi opinión acerca de todo esto, desde el principio, he contactado con gente en varios puntos de la geografía para que me dijesen como se veía in-situ la situación y las respuestas han sido similares:  al principio bien pero luego se han posicionado alrededor de un movimiento social que ha sido el encargado de organizarlo todo, restando veracidad a la intención de los convocantes del 15M :heterogeneidad , que estuviesen representados la mayoría de la sociedad y no ha sido el caso.
Al fin y al cabo, ha sido como lo hemos vivido a través de twitter, cada uno lanza su mensaje, retuiteos y sin más.
Ya comenté en un post anterior las demandas del colectivo, que a mi juicio no sirven en lineas generales, para un cambio porque no son apoyadas por la mayoría de la sociedad, a pesar de que la mayoría de los eslóganes sí que reciben respaldo. Y esto ocurre porque una cosa el la queja y otra la reivindicación a la que da lugar.


Pero no quiero decir que todo esto haya sido en vano, todo lo contrario. Nos ha enseñado aspectos positivos y no tanto. Debemos aprovecharnos de los primero y no olvidarnos de lo segundo.
Por ejemplo, la capacidad de movilizarnos por un cambio social y la facilidad para dejarnos manejar por uno intereses específicos: 
NO OS DEJEIS CONFUNDIR POR LOS QUE QUIEREN QUE LES APOYEIS EN LAS ELECCIONES (ya os manejamos nosotros).


El anticapitalismo se ha dejado ver demasiado, hasta el punto que a día de hoy la mayoría de las propuestas responden perfectamente a un panfleto anarquista, muy a la izquierda del pensamiento. Y eso no es lo que se demandó con el 15M.
Lo que hay que entender es que esto no es una dictadura, aunque tampoco el paraíso. La coherencia a veces nos abandona, dando lugar a justificar el fin por cualquier medio y eso no es así, nunca se debe hacer.
Si realmente queremos cambiar el sistema, en democracia se hace desde dentro, com propuestas específicas y racionales, con apoyo popular contrastado y presentado ante las Cortes Generales. Y luego, es cuando hay que salir a la calle pacíficamente a mostrar la fuerza del pueblo y el apoyo a las demandas, respetando a lo demás y a las propiedades ajenas.
Lo que ha quedado muy claro es que pedimos un cambio de la ley electoral, para e todas las fuerzas políticas tengan las mismas oportunidades de representar a sus votantes. Habrá que ofrecer una alternativa al sistema D'Hont que sea aceptada por la mayoría de los ciudadanos, con más equidad, que se ajuste a la Constitución en respeto a la misma y los derechos de los ciudadanos. 
Y una vez que encontremos ese sistema, habrá que seguir modernizando las normas de esta sociedad para que se ajuste más a lo que demandamos los ciudadanos, que al fin y al cabo somos los que pagamos los platos, los nuevos y los rotos.

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